sábado, 19 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión VI: Sobre votos útiles, inútiles y abstenciones

El único voto inútil es el que no cuenta. En mi opinión, se engloban en esta práctica insulsa el voto nulo y la abstención. Muchos piensan que el voto nulo transmite algún mensaje, pero para mí sólo significa dudas. Es imposible saber cuál es la verdadera intención de estos votos no válidos. Quizá en el recuento los vocales y presidentes de las mesas electorales puedan leer los originales mensajes que se meten en los sobres, pero eso es sólo una hipótesis. Después de la anécdota, esas papeletas erróneas quedan en el cajón del olvido. En cuanto a la abstención, ocurre más de lo mismo. No votar es no participar en el juego democrático. Pero las Cortes elegidas representan tanto al que vota como a quien no lo hace. Por eso, entiendo a quienes se abstienen por indiferencia o apatía, allá ellos. Pero no comparto la opinión de quienes defienden eso de no acudir a las urnas como medida de protesta.
Por otro lado, parece habrá muchas abstenciones obligadas en estas elecciones generales debido a la nefasta gestión del voto por correo. No sé si la culpa es de la Junta Electoral o de la propia Correos, lo que está claro es que muchos votos no han llegado a los domicilios de quienes los han solicitado. Cuando vemos por televisión cómo son las elecciones en los países en vías de desarrollo nos llama la atención ver cómo se marcan los dedos de los ciudadanos con tinta para controlar que no vuelvan a votar. Son prácticas comprensibles en esos lugares en los que la única opción es desarrollar el proceso electoral de la mejor forma posible. Pero no es admisible que en España se produzcan estas chapuzas en el voto por correo. Con las herramientas tecnológicas que tenemos, todo debería ser mucho más simple.
Espero que nadie se deje engañar por esa teoría del voto útil que empezaron a defender años atrás desde algunos partidos grandes, sobre todo desde el PSOE. Argumentaron que era un sinsentido votar a fuerzas minoritarias, porque no tenían opciones de estar en el poder. Y porque muchos lo creyeron, estamos como estamos: en una liga de dos en la que para el resto de equipos apenas hay alicientes. ¿Hablo de fútbol o de política?

No hay comentarios: