viernes, 18 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión V: En tierra de nadie

Siempre se ha dicho que los grandes perjudicados de nuestro sistema electoral son los partidos de segunda fila, es decir, los que representan a una mayoría dentro de las minorías. Son todos esas fuerzas políticas cuya aspiración es ser campeones en la liga que se juega fuera del bipartidismo. También sueñan con tener poder de influencia para decidir de qué color será el gobierno.
En este grupo se suelen incluir unos partidos que no considero minoritarios: los partidos nacionalistas e independentistas. Creo que no encajan en esta clasificación porque cuentan con un importante apoyo en las comunidades autónomas en las que se presentan, que es incluso mayoritario en algunas ocasiones. Además, no son los perjudicados, sino los grandes ganadores en este injusto sistema de reparto de escaños.
Por ello, en esta reflexión me gustaría dedicar unas líneas a esos partidos infrarrepresentados que están en tierra de nadie y que antes del 20N son, en mi opinión, Izquierda Unida y Unión, Progreso y Democracia. Después, puede que las cosas cambien y que se una alguna nueva entidad política como Equo, pero eso está por comprobar. Además, su programa breve y poco preciso invita a pensar que le costará conseguir un asiento en las Cortes.
Izquierda Unida afronta la cita electoral con incertidumbre tras el cambio de  Llamazares, sin pena ni gloria, por Cayo Lara, todavía menos carismático. También ha influido en esas dudas la revuelta interna sufrida por el apoyo implícito de sus militantes al Partido Popular en la Asamblea de Extremadura. Teóricamente, en tiempos de crisis debería ser una de las formaciones en alza, pero la realidad es que el partido no es el mismo desde que Julio Anguita dejó la política en activo.. Sus estrategas han buscado el voto de los descontentos del 15M, pero no han conseguido beneficiarse mucho de este movimiento debido a su innato carácter apolítico.
En Unión, Progreso y Democracia saben que estas elecciones supondrán su confirmación o su fracaso. Todo lo que no sea mejorar claramente los resultados de 2008 condenará al partido a otros cuatro años sin relevancia política, a pesar del trabajo incansable de Rosa Díez. UPyD necesita ser algo más que el partido de esta ex militante socialista, necesita más representantes que le ayuden a consolidar una línea ideológica que hasta ahora ha trazado continuos vaivenes. Sin una mayor representación, el partido corre el riesgo de volverse intrascendente cuando la carrera política y el crédito de Rosa Díez se agoten.
Parece que los resultados de los partidos mencionados no serán determinantes para la formación del gobierno, pero sí serán muy importantes para la reformulación de la oposición y para que cada uno de ellos, en función al respaldo popular, sepa elegir la línea de actuación política más demandada por el ciudadano como alternativa al Partido Popular. Por ello, habrá que estar muy atentos para leer entre líneas los resultados de estas elecciones.

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