domingo, 20 de noviembre de 2011

Elecciones generales 2011. Reflexión VII: Voto por un partido y por un mensaje


Lo tengo claro. No espero acabar el día con una sonrisa ni celebrar ninguna victoria. Al final de este 20 de noviembre seguiremos con la misma incertidumbre. La ley electoral seguirá siendo igual de injusta. Por eso, prefiero que mi voto tenga un doble valor, algo que no está al alcance de los miles de votos nulos y blancos que seguramente se depositarán en las urnas. He elegido votar por un partido y por un mensaje.
Mi decisión es pública: voto por un mundo más justo. Muchos dirán que no sirve para nada, y en parte tendrán razón. Los votos a los partidos superminoritarios no nos llevarán a ninguna revolución social, salvo catástrofe del bipartidismo. Pero yo sigo empeñado en pensar que merece la pena votar por aquello en lo que se cree y no por el partido que se cree que tiene opciones de poder.
Espero que todas las papeletas como la mía, de esas que cuesta encontrar en las cabinas de los colegios electorales, contribuyan a reforzar la moral de quienes sacan adelante los partidos pequeños. Porque lo hacen a pesar de que cada vez tienen más obstáculos legales y a sabiendas de que no tendrán un cargo público, ni siquiera un primo que les regale algún puesto de mileurista.
Gracias por seguir esta serie. Os deseo a todos que estos cuatro años pasen de la mejor forma posible. ¡Feliz legislatura!

sábado, 19 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión VI: Sobre votos útiles, inútiles y abstenciones

El único voto inútil es el que no cuenta. En mi opinión, se engloban en esta práctica insulsa el voto nulo y la abstención. Muchos piensan que el voto nulo transmite algún mensaje, pero para mí sólo significa dudas. Es imposible saber cuál es la verdadera intención de estos votos no válidos. Quizá en el recuento los vocales y presidentes de las mesas electorales puedan leer los originales mensajes que se meten en los sobres, pero eso es sólo una hipótesis. Después de la anécdota, esas papeletas erróneas quedan en el cajón del olvido. En cuanto a la abstención, ocurre más de lo mismo. No votar es no participar en el juego democrático. Pero las Cortes elegidas representan tanto al que vota como a quien no lo hace. Por eso, entiendo a quienes se abstienen por indiferencia o apatía, allá ellos. Pero no comparto la opinión de quienes defienden eso de no acudir a las urnas como medida de protesta.
Por otro lado, parece habrá muchas abstenciones obligadas en estas elecciones generales debido a la nefasta gestión del voto por correo. No sé si la culpa es de la Junta Electoral o de la propia Correos, lo que está claro es que muchos votos no han llegado a los domicilios de quienes los han solicitado. Cuando vemos por televisión cómo son las elecciones en los países en vías de desarrollo nos llama la atención ver cómo se marcan los dedos de los ciudadanos con tinta para controlar que no vuelvan a votar. Son prácticas comprensibles en esos lugares en los que la única opción es desarrollar el proceso electoral de la mejor forma posible. Pero no es admisible que en España se produzcan estas chapuzas en el voto por correo. Con las herramientas tecnológicas que tenemos, todo debería ser mucho más simple.
Espero que nadie se deje engañar por esa teoría del voto útil que empezaron a defender años atrás desde algunos partidos grandes, sobre todo desde el PSOE. Argumentaron que era un sinsentido votar a fuerzas minoritarias, porque no tenían opciones de estar en el poder. Y porque muchos lo creyeron, estamos como estamos: en una liga de dos en la que para el resto de equipos apenas hay alicientes. ¿Hablo de fútbol o de política?

viernes, 18 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión V: En tierra de nadie

Siempre se ha dicho que los grandes perjudicados de nuestro sistema electoral son los partidos de segunda fila, es decir, los que representan a una mayoría dentro de las minorías. Son todos esas fuerzas políticas cuya aspiración es ser campeones en la liga que se juega fuera del bipartidismo. También sueñan con tener poder de influencia para decidir de qué color será el gobierno.
En este grupo se suelen incluir unos partidos que no considero minoritarios: los partidos nacionalistas e independentistas. Creo que no encajan en esta clasificación porque cuentan con un importante apoyo en las comunidades autónomas en las que se presentan, que es incluso mayoritario en algunas ocasiones. Además, no son los perjudicados, sino los grandes ganadores en este injusto sistema de reparto de escaños.
Por ello, en esta reflexión me gustaría dedicar unas líneas a esos partidos infrarrepresentados que están en tierra de nadie y que antes del 20N son, en mi opinión, Izquierda Unida y Unión, Progreso y Democracia. Después, puede que las cosas cambien y que se una alguna nueva entidad política como Equo, pero eso está por comprobar. Además, su programa breve y poco preciso invita a pensar que le costará conseguir un asiento en las Cortes.
Izquierda Unida afronta la cita electoral con incertidumbre tras el cambio de  Llamazares, sin pena ni gloria, por Cayo Lara, todavía menos carismático. También ha influido en esas dudas la revuelta interna sufrida por el apoyo implícito de sus militantes al Partido Popular en la Asamblea de Extremadura. Teóricamente, en tiempos de crisis debería ser una de las formaciones en alza, pero la realidad es que el partido no es el mismo desde que Julio Anguita dejó la política en activo.. Sus estrategas han buscado el voto de los descontentos del 15M, pero no han conseguido beneficiarse mucho de este movimiento debido a su innato carácter apolítico.
En Unión, Progreso y Democracia saben que estas elecciones supondrán su confirmación o su fracaso. Todo lo que no sea mejorar claramente los resultados de 2008 condenará al partido a otros cuatro años sin relevancia política, a pesar del trabajo incansable de Rosa Díez. UPyD necesita ser algo más que el partido de esta ex militante socialista, necesita más representantes que le ayuden a consolidar una línea ideológica que hasta ahora ha trazado continuos vaivenes. Sin una mayor representación, el partido corre el riesgo de volverse intrascendente cuando la carrera política y el crédito de Rosa Díez se agoten.
Parece que los resultados de los partidos mencionados no serán determinantes para la formación del gobierno, pero sí serán muy importantes para la reformulación de la oposición y para que cada uno de ellos, en función al respaldo popular, sepa elegir la línea de actuación política más demandada por el ciudadano como alternativa al Partido Popular. Por ello, habrá que estar muy atentos para leer entre líneas los resultados de estas elecciones.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión IV: Esteban González Pons


Tengo mucha curiosidad por saber qué cargo tendrá Esteban González Pons en el nuevo ejecutivo. Desde la última legislatura, se le conoce por ser el auténtico perro de presa del Partido Popular, mucho más fiero que el Rubalcaba pre-Zapatero. Antes ya sabían de él en la Comunidad Valenciana, donde era uno de los hombres de confianza de Francisco Camps. Dentro de unas semanas, ¿será el Vicepresidente y Portavoz del Gobierno? ¿Será Ministro de Interior? ¿Será Ministro de trabajo para fomentar él mismo la creación de los tres millones y medio de empleos que anunció?
No sé qué será, pero espero que no sea lo que ha sido. Haré una pequeña enumeración de sus desacertadas posturas sobre diferentes asuntos de Estado. Ha sido unirresponsable por presionar a los miembros del Tribunal Constitucional, a pesar de que ha sido profesor universitario de Derecho Constitucional y conoce perfectamente la independencia de este órgano. Se hacomportado como un idiota por llamar de esta misma forma a las personas quesimpatizan con el PSOE. Ha jugado a ser cacique cuando ha atacado a un medio decomunicación público. Ha dificultado la gestión del Gobierno en pleno estado dealarma. Ha sido demagogo en muchas de sus intervenciones públicas.
Pero desde que las encuestas han reflejado la aplastante mayoría de su partido, González Pons se ha relajado. Sus últimas apariciones en los medios son mucho más amables que antes. Sonríe más y no ha generado titulares polémicos durante esta campaña. Ya no necesita morder al enemigo en cada rueda de prensa. Ahora prefiere tomarse un descanso antes de empezar a lamerse sus heridas, las que va a causarle el desgaste del poder y la responsabilidad. Espero que no encuentre a nadie en la oposición que le haga probar su misma medicina y así lo deseo por el bien de los ciudadanos y por el fin de esa crispación política que tanto nos divide, indigna y manipula.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión III: Mariano, hay que ponerse las pilas*

Las comodidades de estar en la oposición están a punto de terminarse para el Partido Popular. Tras ocho años de críticas destructivas, ha llegado la hora de ponerse el modo azul de albañil y empezar a construir. Dentro de unas semanas, su candidato será investido como presidente y, un segundo después de que se proclame su nombre, tendrá que tomar sus primeras decisiones importantes. Los típicos cien días de transición y tregua que se piden en todo cambio de gobierno, especialmente para reprochar la mala herencia dejada por el antecesor, no van a poder utilizarse como excusa en este caso. Las presiones de los mercados, las agencias de calificación, Alemania, la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional o Estados Unidos van a caer a la vez sobre la espalda del renovado poder ejecutivo español.
Por todo lo anterior, el ciudadano, sea o no simpatizante de los populares, debe estar muy pendiente de lo que hagan sus nuevos gobernantes. De poco sirve apelar al “no nos representan” el día 1 de una nueva legislatura. Lo que hay que hacer es adoptar una actitud fiscalizadora similar a la realizada en los últimos meses. El objetivo de esta conducta no debe ser desprestigiar al Gobierno. Si éste lo hace bien, saldrá reforzado y las críticas caerán por sí solas. Pero será el ejecutivo el que caiga si todo sigue igual.
Se acabó la tranquilidad del despacho del partido y la oposición de salón. Se acabaron los viajes por los pueblos de España para besar a niños y mayores. En verano, quizá no haya tiempo para pasarse por la Vuelta a España. Y se acabaron las ruedas de prensa sin preguntas y el regate continuo a los periodistas. Ha llegado la hora no sólo de desvelar, sino también de poner en práctica esos planes misteriosos que prometen sacarnos de la coyuntura desfavorable.
Me da igual que Rajoy tenga la solución a nuestros problemas en su mente o que se la pasen en un papel y tenga que leerla. Lo único que quiero es que ejecute un buen plan de gobierno y que se parezca lo mínimo posible a quien lo señaló como sucesor en 2003: José María Aznar. Espero que el nuevo Presidente entienda que su pensamiento liberal y moderado no va a ser suficiente para salir a flote. El periódico británico The Times, tan prestigioso como conservador, también se lo ha dejado claro: Mariano, hay que ponerse las pilas.

* Asumo el riesgo de presuponer que el Partido Popular ganará las elecciones generales del próximo domingo. Si por sorpresa no es así, este texto perderá todo su sentido y me tocará rectificar estas palabras.

martes, 15 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión II: Lo mejor que le puede pasar a un socialista

Lo mejor que le puede pasar a un socialista de verdad es que el PSOE pierda las elecciones por una gran diferencia. Que consiga un resultado inferior al de las elecciones de 1979 (30,4% de los votos). Que algunos de sus barones den un paso atrás y se quiten del medio. Que se produzca alguna revuelta interna y que sus militantes vuelvan a sentirse de izquierdas.
Lo mejor para un socialista quizá no sea lo mejor para el PSOE entendido como “empresa política”, pero seguro que será muy positivo para el partido entendido como organización progresista. En mi opinión, la decadencia del socialismo español no es resultado de la crisis, global e inevitable en muchos asuntos, sino que se debe a cómo han reaccionado sus representantes políticos ante esta coyuntura desfavorable. Han mentido, han incumplido promesas, han ocultado hechos relevantes, se han contradicho, han reaccionado con mucho retraso ante nuevos problemas… Las hemerotecas pueden sonrojar varias veces a la gran mayoría de los ministros y al propio Rodríguez Zapatero. Insisto: quizá lo peor de esta crisis no sea la propia crisis, sino la incertidumbre generada por unas políticas inestables que a veces pensaron más en revalidar triunfo en las elecciones generales del 2012 que en minimizar los problemas del país, pero que finalmente no han conseguido ninguno de estos dos objetivos.
Hace mucho tiempo que Zapatero dejó de ser el principal problema del PSOE. Puede que pase a la historia como el peor Presidente del Gobierno de España, aunque ni mucho menos quedará como la peor persona que ha ostentado este cargo. Hay que reconocer que sin sus interesantes y valientes avances sociales no se podría reseñar casi nada positivo de esta legislatura. Pero eso de poco sirve y, además, él ya es historia: hace meses que empezó a deambular como un zombi político y cedió el mando a su sucesor. Ya en la declaración del estado de alarma de finales de 2010, Rubalcaba actuó como Presidente del Gobierno de facto. Dio la cara y puso el cerebro. Desde entonces, ha realizado unas “prácticas en la presidencia” en las que ha suspendido o, como mucho, ha conseguido un aprobado insuficiente para ganarse el puesto fijo.
A Rubalcaba siempre le pesarán varias cosas: que fue elegido como candidato socialista mediante un "dedazo" sin consenso en la organización o, lo que es peor, con consenso forzado y fingido; que en su dilatada trayectoria hay muchas luces y muchas sombras, pero las segundas siempre se recuerdan más; y que, para muchos, se encontraba en la recta final de su dilatada carrera política cuando decidió aspirar al puesto más alto. No es frecuente que para renovar un partido se coloque al frente a un político casi una década mayor que el anterior líder, y afirmo esto con todo el respeto a la experiencia de los más veteranos. Por ello, deduzco que esa renovación no se ha producido y muchos simpatizantes socialistas desencantados también piensan lo mismo.
El PSOE ha abandonado la izquierda y ya no le quedan ni los símbolos de ese pasado. Zapatero dejó de ir a Rodiezmo y en su lugar fue Alfonso Guerra, todo un ejemplo de político pasivo en retirada que vive de las rentas, aburguesado en su escaño del Congreso. Extremadura ha dejado de ser un feudo socialista. Parece que sólo un milagro salvará a Andalucía en 2012 de un descalabro del PSOE impredecible cuatro años atrás. ¿Qué más se necesita para empezar de nuevo? Fernández Vara, una de las voces más “independientes” del partido, dijo hace poco que si el 20N se produce una derrota grave, habrá una convulsión interna. Rubalcaba le contestó pidiéndole silencio y diciéndole que “un mal día lo tiene cualquiera”. Quizá él mismo tenga que aplicarse otras frases hechas: “el que avisa no es traidor” y “nunca digas nunca jamás”.
Tras un tiempo de constantes nubarrones, una fuerte tormenta amenaza a los socialistas. Una vez arrasada toda su obra, ellos serán quienes decidan cómo reconstruir su futuro. Espero que, por su bien y por la mejora de la calidad de nuestra política, decidan hacerlo a partir del contexto presente y no sobre las anacrónicas bases del pasado más reciente.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Elecciones generales. Reflexión I: Basta de márquetin en la política

Una campaña electoral más, somos testigos de cómo el juego político se aleja cada vez más de los intereses del ciudadano para acercarse al márquetin. Lo peor es que muchos se han acostumbrado a esta situación como si no fuera una realidad escandalosa. Los propios medios informativos hablan de las estrategias de comunicación de los políticos y del omnipresente papel de sus asesores de imagen, oratoria, directores de campaña… ¿De verdad no nos indigna que se legitime esta forma de “vendernos la moto”? Se dedica mucho espacio mediático a analizar el nudo de una corbata o la forma de mover las manos, pero se habla poco de la letra pequeña de los programas electorales, por ejemplo, que es lo realmente relevante.
Desde que la influencia del márquetin político norteamericano llegó a Europa décadas atrás, ya no votamos a la persona que creemos mejor formada para dirigir el país, sino al “Míster España de la política”. Se busca al hombre (ninguna mujer ha tenido opciones reales de ser Presidenta del Gobierno en nuestro país) más atractivo, al que mejor se desenvuelva en las distancias cortas y largas, independientemente de sus éxitos o fracasos políticos. Se puede llegar a lo más alto del poder ejecutivo sin saber idiomas, pero sí se exige a los presidentes una buena sonrisa y un buen eslogan. Últimamente, ni eso: basta con encajar bien en un traje caro, no fumar puros en público y no dar ruedas de prensa para no equivocarse.
Es evidente que todas estas técnicas que mezclan publicidad y propaganda favorecen siempre al bipartidismo. La publicidad y las técnicas de mercado que se cuelan en los medios son las de los grandes partidos. Mientras tanto, poco se sabe del estilismo de los principales candidatos de Equo, por ejemplo. Cada párrafo, cada minuto de vídeo que se dedica a reflexionar sobre el márquetin político, es espacio mediático regalado a partidos que son elefantes, porque pisan al pequeño hasta sin querer debido al apoyo de un periodismo frívolo o tendencioso.
Lo peor de todo es que la televisión pública se ha contagiado. En los días y momentos previos al insulso debate, Televisión Española dedicó demasiado tiempo a algo que, al contrario que la publicidad de terceros, no tiene prohibido: el autobombo. En los telediarios, las elecciones generales quedaron en un segundo plano ante la exaltación continua del cara a cara entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios. El despliegue técnico de TVE y de la Academia de Televisión (entidad cuyo quehacer del resto del año se desconoce) fue excesivo e impropio de un programa tan simple y sobrio. Parece que no se cumplió con el principio de austeridad que debe rodear a todo lo público. Y lo peor es que el debate no tuvo vencedor ni derrotado y recibió críticas de muchos frentes. Como se esperaba, no sirvió para nada en lo político.
En estos tiempos, y con el chaparrón europeo que se nos viene encima, es más importante que nunca desarrollar un pensamiento crítico. Muchos están capacitados para ello y lo hacen continuamente, pero hay una parte de la población más asentada en lo intelectual que se deja llevar. Y una de las instituciones que marcan el camino del “rebaño conformista” es la de los medios de información. Por ello, no podemos permitir que éstos normalicen conductas “borreguistas” que adormecen a la ciudadanía y hagan normal lo indignante. Si los partidos siguen empeñados en engatusarnos con anuncios y frases bonitas, que no encuentren eco mediático, porque no lo merecen y nuestra democracia tampoco. Cerremos la puerta al márquetin en política. No dejemos que nos vendan la moto.

A escribir de nuevo: Elecciones Generales 2011

Sevilla da muchos quehaceres y quita mucho tiempo. Por eso, he estado fuera de este blog durante muchos, demasiados días. Sin embargo, ha llegado la hora de escribir de nuevo. Esta semana hay Elecciones Generales, y qué menos que dedicarle un texto por día hasta el 20N. No hay excusas. En las próximas entradas publicaré algunas reflexiones personales sobre diferentes asuntos relacionados con la campaña electoral y sobre el presente y futuro político de nuestro país. Espero que sean del interés de alguien y que me dejéis algún comentario, especialmente si hay confrontación de ideas. ¡Un saludo y gracias por pasar por aquí!