sábado, 3 de septiembre de 2011

El termómetro político de Extremadura


Los políticos extremeños han vuelto al trabajo. O, al menos, se han terminado sus vacaciones. El pasado jueves 1 de septiembre se celebró el primer pleno de la Asamblea de Extremadura. Esa primera sesión de "la vuelta al cole" fue poco más que una votación pública. El orden del día comenzaba con la aprobación unánime de una declaración contra la violencia de género. El texto fue leído, se le dio el visto bueno por asentimiento y a otra cosa, mariposa. Ni siquiera se escuchó el aplauso, que parecía pertinente. Su repercusión mediática ha sido mínima, y es normal: todos los ciudadanos sobreentienden que las tres fuerzas políticas de nuestra Asamblea (PP, PSOE e IU) están contra la violencia de género. No se necesitan declaraciones de cara a la galería para reafirmar algo que ya se sabe.
En el pleno del jueves, dos diputadas juraron el cargo, una del PP y otra del PSOE. Esta última lo hace en sustitución de Francisco Fuentes Gallardo, el sobrino de Alfonso Gallardo, que continuará en política, en la luz y en la sombra, como senador por Extremadura. Pero los puntos más polémicos que se trataron fueron los relacionados con la Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales (CEXMA). Por un lado, se nombraron a los 9 miembros del nuevo Consejo de Administración (4 propuestos por el PP, 4 por el PSOE y 1 por IU). Me llama la atención que todos los elegidos pertenecen al partido que los ha propuesto y que sólo dos de ellos tienen alguna vinculación, siempre política, con el mundo de la comunicación.
El PP también propuso a Beatriz Maesso como nueva Directora General de CEXMA. Sin embargo, no recibió el apoyo de 3/5 de la cámara, por lo que no pudo ser elegida en la primera votación y deberá esperar a la mayoría absoluta en el próximo pleno. Por tanto, el PP necesita el apoyo de IU para conseguir que su propuesta triunfe. Mientras continúa la negociación, desde el PSOE se está lanzando el mensaje de que Beatriz Maesso pertenece claramente a la órbita mediática del PP. El debate continúa en las redes sociales. En mi modesta investigación cibernética, lo único llamativo que he podido descubrir es que trabaja en la productora New Atlantis y que ha intentado ganarse unos euros en la empresa de venta piramidal Agel. También he accedido a su cuenta en Twitter, de la que se concluye que debe ser, como mínimo, simpatizante del Partido Popular:
Espero que, sea cual sea el elegido para el cargo más importante de CEXMA, los medios públicos extremeños sigan siendo un ejemplo de pluralidad y sigan mejorando en la misma línea. Y, sobre todo, que no tiendan a parecerse a los medios públicos de otras regiones gobernadas por el PP, como Madrid o Comunidad Valenciana.

En cuanto al presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, ha empezado septiembre con muchas ganas de hablar con el líder de la oposición, Guillermo Fernández Vara. Nada más terminar el pleno, Monago fue hasta el escaño del expresidente para conversar con él. No creo que le preguntara por sus vacaciones en Ayamonte. Sus rostros me llamaron la atención: Monago se mostró muy expresivo y daba la impresión de que tenía muchas cosas que contar; Fernández Vara estuvo muy serio, se limitó a escuchar sin mirar a la cara a Monago y sólo habló al final del coloquio. Minutos después, el líder socialista declaró ante los medios que no acudirá a un desayuno organizado por el presidente de la Junta para la semana que viene, al que está invitado junto al presidente de la Asamblea y a los portavoces de PP, PSOE e IU. Fernández Vara no quiere asistir a convocatorias que sólo sirven "para hacerse la foto", pero está a disposición de Monago para reunirse sólo con él en privado en una fecha que les venga bien a ambos.
Espero que los dos líderes políticos hayan empezado el curso con ganas de trabajar por Extremadura, cada uno desde su papel. Espero que sepan poner de su parte para mejorar los preocupantes datos de déficit que amenazan a Extremadura en 2011. El partido que gobierna es quien más puede hacer, pero IU y PSOE no pueden lavarse las manos desde una oposición constructiva. Que la crispación siga de vacaciones.

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