lunes, 15 de agosto de 2011

En Primera Persona o cómo los horarios de emisión no están a la altura de un programa

Una de las verdades más dolorosas para los periodistas es que los contenidos sociales o de servicio público están condenados a un segundo plano en las agendas y programaciones de los distintos medios de comunicación. Y eso en el caso de que no se los ignore por completo.
Los medios financiados con dinero público son los que, a priori, más y mejores espacios dedican al periodismo social. En ese sentido, Radio Televisión Española es un ejemplo a seguir, especialmente por los contenidos de La 2 y Radio Nacional de España como conjunto. En esta última emisora se emite uno de mis programas radiofónicos preferidos, "En primera persona". Está dirigido por una periodista con un prestigio ganado a base de premios: Sandra Camps.
"En primera persona" se dedica a contar historias sociales a través de una suma de testimonios de expertos y ciudadanos con relevancia para el asunto tratado. Esas voces se suman a la de la propia Sandra Camps y dan lugar a reportajes de una hora aproximadamente. Según palabras de la conductora, son "testimonios narrados en primera persona y sin filtros". Con poco más que un micro direccional y otro de ambiente se graba este espacio radiofónico.
El problema del programa, lo que le impide llegar a más público, es su horario: se emite los domingos ¡de 7 a 8 de la mañana! Me atrevería a decir que esta es la franja horaria más ingrata de la radio. Probablemente sea el día y la hora de la semana en los que menos personas trabajan y más duermen. A pesar de todos estos obstáculos, "En primera persona" tiene más de 100.000 oyentes. Pero estoy seguro de que podría tener muchos más si se emitiera en otra hora más agradecida. Aunque, a los modernos, siempre nos quedará el buen podcast de Radio Nacional de España para escuchar lo que queramos a la hora que queramos.
Os dejo el enlace a uno de sus últimos programas, que trata un asunto que me interesa especialmente: la prostitución. Se titula "Trabajadoras sexuales de carretera" y os recomiendo especialmente que escuchéis las reflexiones de algunas mujeres. Me quedo con esta frase: "A nadie le gusta este trabajo, sólo el dinero".

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